Baloncesto femenino de formación: la opinión de Miguel Panadés

 

Hace unos días, tras leer en otro medio un artículo muy inspirador de nuestro
invitado, se nos ocurrió hacerle una petición especial para ver si querría colaborar
con nosotros, y no se lo pensó ni 24 horas, quedando como todo su trabajo,
impecable e intenso, acerca del tema que le propusimos; el baloncesto femenino de
formación.

Nuestro invitado en esta ocasión, es un ilustre periodista especializado
en baloncesto, a la par que gran entrenador y comunicador, como hemos podido
comprobar los que hemos tenido el privilegio de coincidir con él en el CES o en
actividades de la FEB.

Miguel Panadés, nuestro magnífico colaborador, fue la voz
del CES hasta el año 2016, cuando decidió buscar nuevos retos y unirse a la AEEB
en su gabinete de prensa, para seguir, desde otro enfoque, vinculado al baloncesto
y al mundo de los entrenadores, aunque esta vez, desde otra perspectiva.

Con estas impresionantes credenciales, es todo un orgullo para El Sexto Jugador que
Don Miguel, nos dedique su tiempo y sus palabras.

Os dejamos con el artículo y esperamos que os guste tanto como nos ha gustado a vosotros, además de darle
las gracias a Miguel de parte de todo el equipo de El Sexto Jugador.

Por: Elena García

Formando jugadoras de baloncesto

Un placer colaborar con “El sexto jugador”, un blog dedicado al baloncesto,
especialmente al baloncesto femenino, y mucho más si además quien te lo pide es
una de las mejores alumnas del Curso de Entrenador Superior, promoción 2016,
como es Elena García.

Además, me entero que entre los muchos que seguro
trabajan excelentemente el baloncesto de formación femenino aparecen vinculados
nombres de la calidad de Trini Bou o Manu Orrico, implicados en esa maravillosa
tarea de conseguir que cada vez sean más las jugadoras que disfruten del
baloncesto durante muchos años jugando allá donde lleguen.

Llevo muchos años en el baloncesto, entrenando la mayoría de ellos equipos
seniors autonómicos, haciendo puntuales incursiones en formación e intentando
dirigir deportivamente un club con numerosos equipos.

Llevo muchos años dándole vueltas a los procesos en ese importante itinerario formativo que emprenden los
jugadores y jugadoras desde pequeños y que debería llevarles hacia el baloncesto
senior.

Mis reflexiones parten desde la subjetividad del análisis y se basan en la
objetividad de los ejemplos que he constatado durante décadas.

Hace poco escribía que cuanto más experiencia tienes menos sentencias porque el propio baloncesto
se encarga de cuestionarte todas tus máximas.

Opino, repito, opino, que hay varios aspectos influyentes en el baloncesto de
formación y, como este blog focaliza hacia el baloncesto femenino, centraré el tiro
en “ellas”. Uno, es “la madre que las parió” o, en términos más científicos, el
componente genético. Hay niñas hábiles y coordinadas desde pequeñas, ágiles en
el desplazamiento y armoniosas de per se en el gesto.

Hay niñas que corren más que las demás, saltan más y en consecuencia destacan mucho más que las demás sin que ningún entrenador ni preparador físico se haya acercado a ellas.

Como son coordinadas adquieren con mucha más facilidad las herramientas necesarias para poder ejercer baloncesto durante muchos años y, en esos casos, creo que la principal labor de los diferentes entrenadores será potenciar esas capacidades innatas y, sobretodo, no estropear esos talentos incipientes.

Lo más importante será dotarlas de capacidad de esfuerzo necesaria para transcurrir por el baloncesto asumiendo nuevos retos.

Que por mucho que destaquen sobre las demás no se acomoden, no se vuelvan vagas. Inculcarles, si no lo tienen ya, la ambición por ser mejores cada día, por pulir aquellos defectos mejorables pero siempre anteponiendo sus virtudes, sus activos. Tenemos que valorar a las jugadoras, y las personas, por sus virtudes más que por sus defectos.

Tengo muchas dudas respeto a la conveniencia de que esas jugadoras talentosas en la iniciación dejen muy pronto de estar con su grupo de primeras compañeras, destacando por encima de ellas, anotando muchos puntos, jugándose muchos balones, viviendo muchas experiencias desde donde expresar su talento para integrarse en un grupo mucho más competitivo donde ese talento se diluye entre otros muchos. Y tengo dudas porque el baloncesto te muestra con los años ejemplos llegados desde los dos lados, desde el de las jugadoras que han continuado siendo talentosas en seniors habiendo pasado muchos años en canteras de élite y otras que lo han conseguido llegando desde canteras más modestas.

En esos “buenísimos” equipos infantiles y cadetes, siempre me quedará la duda de cuántas más podrían haber llegado si en lugar de estar todas juntas, diluyendo el talento, se hubiesen repartido en diferentes equipos asumiendo en cada uno de ellas el rol de jugadora referente.

Siempre encontraré en esta reflexión la réplica sobre la competitividad necesaria en el día a día y siempre responderé que esa competitividad puede compensarse entrenando con el equipo de más edad pero, que el hecho de asumir muchas veces responsabilidad y tomar decisiones en los partidos enriquece la experiencia de la jugadora en formación, especialmente en la fase inicial de esa formación (hablamos mini, infantil, cadetes).

Me encuentro con jugadoras que han vivido en equipos de formación preferentes y cuando llegan a seniors no tienen “el hábito” de anotar, un valor por cierto importante en el baloncesto, porque en sus equipos de formación de élite tiraban una media de dos tiros y medio por partido.

Me encuentro con niñas que se han ido a jugar “con las buenas” y han regresado en juniors habiendo perdido gran parte de ese talento natural con el que empezaron a jugar.

Que nadie se enfade por favor si digo que al niño o niña talentoso por naturaleza sólo se le estropea y que el gran mérito de los clubes y sus entrenadores es conseguir que no deje de ser habilidoso con el paso de los años.

Pero de las que he hablado hasta ahora son la minoría de todas las niñas que aparecen en las pistas. En la línea de salida del baloncesto el porcentaje inmensamente mayor está compuesto por niñas descoordinadas, lentas, con mínimo control del cuerpo, con muy poca capacidad de desplazamiento ágil. Y ahí creo que sí existe un importante margen de mejora que los entrenadores, los directores técnicos de los clubes, debemos de asumir como nuestro gran reto. Tenemos que “construir” cuerpecitos adecuados para practicar un deporte tan específico y complejo como es el baloncesto.

Debemos ser capaces de mejorar en la medida de lo posible esas capacidades físicas de las niñas para, desde esa mejora coordinativa, desde esa mejora en el control del cuerpo, empezar a trabajar la técnica.

Considero muchas veces contraproducente enseñar a desplazarse correctamente con el balón sin antes no ser capaces de desplazarse correctamente sin él. Si no hay armonía en el gesto físico, no la hay en el técnico y, si no se “juega bonito”, se suele jugar mal.

Por lo tanto, intentando que ninguna niña se borre del baloncesto porque se aburra con trabajos físicos específicos, considero esencial desde las escuelas de baloncesto, desde el trabajo en canasta pequeña, tener como principal objetivo mejorar todos aquellos aspectos relacionados con el tren inferior porque, en mi opinión, insisto, en mi opinión, el baloncesto femenino tiene en LAS PIERNAS la clave diferencial entre unas jugadoras y otras.

Y esa es la única diferencia que acepto cuando se intenta comparar el baloncesto femenino del masculino.

Hay muchos más niños con buenas piernas para jugar a baloncesto que niñas. Y tener buenas piernas permite algo clave en la iniciación – y más adelante – como es el equilibrio, el control del cuerpo.

Veo demasiadas niñas jugando a baloncesto “sobre un alambre”. Cada cambio de dirección es un reto por no caerse, cada apoyo, un drama. A partir de ahí, sin equilibrio, los gestos técnicos son incorrectos y si los gestos técnicos en formación son incorrectos – no hablo de perfección, por supuesto, si no de simple corrección – la vida deportiva de esa jugadora tiene fecha de caducidad antes de llegar a edad senior.

Porque, debo aclarar, que mi único objetivo como Director Técnico de mi club cuando estoy delante de los equipos de formación, es conseguir que esos niños y niñas que sus padres nos han puesto en nuestras manos para que les enseñemos baloncesto, puedan disfrutar de nuestro deporte durante muchos años.

Y, sinceramente, no estoy especialmente obsesionado con que alguno de ellos o ellas lleguen a jugar en la élite sino que lo que pretendo conseguir es que la mayoría de ellos y ellas puedan jugar muchos años y puedan disfrutar del placer de formar parte de equipos seniors serios, con todos los placeres que conlleva ello.

Y ese modesto reto es muy difícil de conseguir porque para llegar a ser una jugadora de Liga Autonómica, además de la persistencia, valor fundamental para enseñar desde pequeñas, hacen falta unas herramientas fundamentales. Y esas herramientas parten de una base de habilidad física que, en un porcentaje mínimo, viene de naturaleza y en una inmensa mayoría, debe mejorarla el entrenamiento, en la iniciación, específico, en la formación a partir de, infantiles (depende), pero sí cadetes y juniors, integrado.

Y ahí entro en último apartado. Porque cuando ya tenemos esas capacidades mínimas adecuadas para poder entrenar con ritmo alto, es decir, nuestras jugadoras ya están preparadas porque han trabajado desde pequeñas su mejora coordinativa y con ella su mejora en los gestos técnicos, creo fundamental que aprendan a utilizar esas piernas que las convertirán en diferenciales.

Desde el momento en el que el desplazamiento rápido y constante es posible y la velocidad puede combinarse con la precisión, vamos a exigir porque sólo desde la exigencia, desde el hábito de la exigencia, conseguiremos ayudarlas a jugar muchos años.

Y por supuesto, y dentro de ese proceso formativo hay muchos más temas en los cuales profundizar, entre ellos y como algo monográfico por su trascendencia en el futuro de la jugadora, el tiro, con esos gestos “correctos” imprescindibles desde la iniciación y, a partir del gesto correcto, con esas repeticiones necesarias para mejorarlo.

Pero incluso cuando hablamos de cómo, cuánto y cuándo trabajar el tiro, vuelvo a fijarme en los apoyos, en el equilibrio, en las piernas…

Gracias por dejarme entrar en vuestro blog y aportar mis ideas, insisto, sólo ideas personales. Saludos a tod@s!

Be the first to comment on "Baloncesto femenino de formación: la opinión de Miguel Panadés"

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE
WordPress Lightbox
A %d blogueros les gusta esto: